Bueno la verdad es que no es difícil imaginar porque los peruanos prefieren a la Inka-Kola encima de otras marcas que lideran el mercado mundial, aquella bebida amarilla con exceso de colorante y saborizantes no es mas que una de las razones por que la quieren, al inicio, cuando la Inka-Kola recién nacía su slogan (espero que la memoria no me falle) era “el sabor peruano”. Quizás suene demasiado nacionalista, pero cuando un producto es peruano le da mas que un punto extra, le da “sentimiento” para aceptar lo que es nuestro, esa es una de las cosas que valoro de la rica bebida amarilla.
En todos los lugares por donde he llegado fuera de Lima siempre encuentro en la bodeguita, los ambulantes, en la tienda de la esquina, en el mini market, en el supermercado , hasta en el caserio de Apurimac (cuando fuí a visitar a mi abuelita, en la tiendita la voz era la “inka kola”) hasta en los restaurantes…
Tras mi experiencia trabajando en un restaurante es mas que obvio la preferencia de las personas por la inka kola, inocentemente cuando le preguntabas si quería Inka o Coca, parecía que se ofendían con una respuesta más que sarcástica “Inka-Kola pues para que pueda bajar como Díos manda, la mas grande que tengas y bien helada” bueno respuestas así ya no me causaban sorpresa, por lo que ya no preguntaba la marca sino la cantidad.
La verdad es que no los culpo, ni tampoco los juzgo, porque entiendo que la bebida amarilla cae mejor que la coca-cola, las dos tienen lo suyo pero obviamente yo también prefiero la inka kola para el almuerzo antes que cualquier otra bebida, y la verdad es que sí me quede bastante asombrada cuando todo el mundo que venía a comer, quiere mas a la inka que a la coca-cola.
Tras un viejo recuerdo de la infancia me hace recordar que no siempre mi preferida su la “Inka" la historia empieza mas o menos así (basados en relatos de mi madre) que una de mis primeras palabritas fue “acol” haciendo mi mejor esfuerzo por mencionar Coca-Cola, por supuesto que mis padres entendían lo que trataba de decir, y me traían mi gaseosa favorita sin demorarse mas que unos minutos, pasaron los años y recuerdo que cuando me enfermaba tomaba Coca-Cola en lugar de un te caliente, hasta que llegó el día de almorzar con mamá, papá, hermanito, tío, tías y bastantes primos, mas que una decisión parcial o mayoritaria fue unánime todos pidieron Inka-cola (claro la única que quería coca-cola era yo)…
Así fue la primera vez que tome inka-kola con mi Arroz con Pollo, la sensación todavía la tengo en la boca y me da hambre, desde ese momento me divorcie de la bebida negra para casarme con la Inka-Cola mientras dure la buena sazón de la comida criolla .
Hoy en día ya no puedo tomar mucha gaseosa, por eso que a veces me la tomo a escondidas, la bebida amarilla se que nunca fue mi preferida, pero cuando puedo lo primero que pido es mi inka-kola por que me gusta, porque es complementario, porque la extraño y por que la quiero, como quiero a mi Lomo saltado.